domingo, mayo 21, 2006

Mi lugar

Mi sitio siempre ha sido solitario, desde que aprendi a caminar, hablar, comer, soñar. Desde que comencé a avanazar, a aprender, a crecer. No necesite de alguien que me sostuviera cuando caía, y caí muchas veces. Cuando estuve en un hoyo muchos me lanzaron sus brazos, pero mi sitio siempre ha sido solitario, no necesitaba brazos que me sacaran, necesite solo hacer fuertes mis brazos para salir sola.
Muchas veces también creí necesitar a ciertas personas. Pero me equivoqué. Se fueron y mi vida siguió igual, seguí siendo la misma, incluso seguí siendo mejor.
Soy la misma con o sin ti, con o sin ella, con o sin el, con o sin todos ustedes.
Aprendi a ser yo, sin necesidad de un tu...

Pero hoy en dia, necesito aprender a querer... Esta soledad ya es bastante aburrida.

sábado, mayo 06, 2006

Él

Lo vi. Lo vi y no vi nada especial. ¿Quién iba a pensar que él, un hombre común, un hombre corriente, iba a terminar unido a mi existencia? Me da hasta un poco de asco al pensarlo. ¡Unida a un hombre tan normal!. Un hombre que se levanta a las 6:30 de la mañana, se ducha y se viste de traje, zapatos y corbata. Un hombre que todos los días bebe una taza de café con tostadas al desayuno. Un hombre que sale con un maletín en dirección al metro para irse a trabajar. ¿Quién iba a pensar que pasaría mi existencia con un hombre común?. Un hombre que por la calle compra el diario y lo lleva acomodado bajo el brazo. Cielos, ¡Si es como si quisiera lucir su vida asquerosamente diseñada a través de un molde!. A veces incluso me cuestiono si debiera ser así, si es un hombre como el quien debiera estar conmigo. No, no debería ser así, yo odio lo típico, y el es insoportablemente, odiosamente típico. Y cuando llegue a la casa y vea su lastimosa cara neutra viendo el noticiero, con su chaqueta a un lado, sentado en el sofá, con las mangas de la camisa arremangadas y la corbata aflojada. Cuando lo vea ahí sentado con un café en la mano derecha y el brazo izquierdo aferrado al respaldo del sofá, no le diré nada. Solo me iré a la pieza y ordenaré mis cosas. Saldré con las maletas y me quedará mirando, me dirá: “¿donde vas?”, y ahí es cuando explotaré.”¡Ya no te soporto, eres lo mas FOME que me ha pasado!”. Cerraré la puerta de golpe y se quedará ahí, con aire aturdido, pero ni siquiera reaccionará. Para cuando lo haya hecho yo me encontraré en un bar frente a un hombre borracho, al igual que yo, preguntandonos las mismas cosas típicas…